Santuario de Shinagawa

El barrio de Shinagawa está conformado por cinco distritos: Osaki, Ebara, Shinagawa, Oi y Yashio. Siendo Shinagawa el más concurridos en los distritos que conforman este barrio especial de Tokio. Esta ciudad está en constante progreso urbanístico, siendo una de las regiones con más rascacielos en el país, junto con Shinjuku y Otemachi. Además, es el lugar de nacimiento de Akira Kurosawa.

En sus calles alberga las sedes muchas marcas multinacionales japonesas, como Sony, Canon, Panasonic y Mitsubishi. Haciendo de este barrio una verdadera potencia empresarial. 

De hecho, la actividad turística es uno de sus grandes fuertes, por esa razón, cuenta con increíbles hoteles de calidad, como el Shinagawa Prince o el Takanawa Prince.

La estación principal de Shinagawa es el principal medio de transporte en esta ciudad. Igualmente, cuenta con trenes que van directo al aeropuerto de Haneda y el aeropuerto de Narita.

Esta fue una ciudad muy importante durante el desarrollo y crecimiento de Tokio. A pesar de ahora ser una metrópolis comercial y bastante próspera a lo que estilo de vida se refiere, aún conserva retazos del antiguo Japón, representado en templos, santuarios y bellezas arquitectónicas de la época que valen la pena visitar al menos una vez en la vida.

El parque Rinshi no Mori; por ejemplo, es un espacio natural mezclado con el creciente paisaje urbano. Data del año 1900 y posee enormes árboles que tienen más de 100 años de edad. 

Es un verdadero paraíso donde se puede respirar con tranquilidad y escapar del bullicio de la ciudad. Cuenta también con un estanque y puedes admirar diversas especies de aves que allí habitan.

Otro ejemplo, es aquél que le da su nombre a este post: El Santuario de Shinagawa. Un ejemplo de las tradiciones y la mítica cultura japonesa. Fue construido en el año 1187 y es muy conocido y respetado por los habitantes de la ciudad; sin embargo, no es tan popular entre turistas, a pesar de ser un verdadero atractivo de una época antigua.

El Santuario de Shinagawa forma parte de los 10 santuarios que forman un aro protector alrededor del Palacio Imperial, y fue reconocido como un símbolo para una nueva era en Japón por el emperador Meiji. Los visitantes que se acercan aquí, deciden recorrer los 10 santuarios, pues cada uno de ellos representa un fragmento histórico para el país.

El imponente arco que hace de puerta principal hacia el santuario está decorado por dos magníficos dragones tallados en piedra, los cuales están entramados en los pilares de la derecha e izquierda. Otra particularidad de este santuario son sus empinadas escaleras, las cuales dan paso al interior del templo. 

Finalmente, no podría faltar el misticismo. El Santuario de Shinagawa posee un montículo de 15 metros, conocido como Fujizuka. Se dice que, quien logre llegar a la cima, se le concederá la misma suerte y felicidad que reciben quienes suben el Monte Fuji.

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